El Juego de la Hipocresía

Escrito por GenderIsNotSex 17-06-2016 en Género. Comentarios (0)

 

Este 2016 Estados Unidos atraviesa un año electoral, y como habitantes de la otra punta del territorio continental podríamos inmutarnos ante las probabilidades del resultado.  

Nada más errado.

La aldea global, como en una especie de tablero de ajedrez, cuenta claramente qué pieza representa cada quien, y está más que claro que el país del norte no es precisamente un peón en este juego, sino todo lo contrario. De manera que avizorar sus movimientos es clave para poder prever el devenir de la partida. 

El punto es que, como en todo matrimonio desavenido, donde la puja de intereses de los cónyuges no tiene objetivo más que la satisfacción de la victoria a como dé lugar, los hijos, como los débiles del juego, se convierten en la pieza de trofeo fundamental. 

Y en este caso, la porción en puja, los débiles, está en el rostro de las minorías, y en el foco de los candidatos. Así es. Resulta que en EEUU, a las  elecciones las definen los grupos minoritarios. Es por esto que los candidatos suelen ser generosos en las dádivas a estos grupos definitorios. Y es por eso también que los yankees suelen detestar, por ejemplo, a los inmigrantes, ya que si hay una vacante laboral, la prioridad la tiene el inmigrante, el negro, o cualquier miembro de alguna minoría. Esta situación, es de imaginarse que se agrava en época electoral.

Y comprendido esto, uno entiende la medida exacta del Juego de la Hipocresía. 

¿Se trata de amar al prójimo y de aceptar con ecuanimidad a la gente diferente, negros, chinos, latinos, chicanos, etc, etc.? 

¿O todo es un asunto de votos, de posibilidades de triunfo, de fama, de egos, y por supuesto...de dineros?

Y este año la particularidad de la gesta está dada en el campo de batalla de los sexos y el género. 

Sí señor. La ampliación de derechos del colectivo LGBTTT y la consecuente reacción del electorado han hecho de estas elecciones un hervidero donde los bandos de Hillary y Donald se dan a diestra y siniestra en pos de un porcentual a favor. 

El señor Trump, defensor de los valores republicanos, esos que cada vez que ganan llevan a USA a la guerra, ya tiene a varios estados conservadores, pacatos y moralistas de domingo, de su lado, abiertamente en contra de cualquier incremento en los derechos de esta minoría, por fortuna, no tan menor. 

La señora Clinton en línea con el discurso demócrata no sesga en su actitud abierta y contemplativa hacia el grupo en cuestión. 

Mientras tanto, discurso va discurso viene, las "chicas y chicos" trans siguen sin saber qué baño pueden usar, si podrán tener sus documentos acorde a su auto percepción, si podrán casarse en caso de conseguir "prenda", si podrán adoptar hijos, si podrán ir a trabajar o estudiar en mejores condiciones o si podrán salir a pasear por un parque cualquiera sin temor a que el Ku Klux Klan, esa recua de cobardes tristemente célebres y en auge, los golpee, persiga o les pegue un tiro. 


Dafne Muschnik