Blog de Gender Is Not Sex

Cultura

La soledad

Escrito por GenderIsNotSex 12-07-2016 en Género. Comentarios (0)

Y la pregunta es: cómo abordar un tema tan trillado? 

Aunque el planteo tal vez podría hallar espacio si en lugar de cómo, lo hacemos desde dónde.

Desde qué perspectiva hablamos de la soledad.

En cierto sentido tal vez podríamos afirmar que hay tantas soledades como seres humanos que la padecen, con determinados puntos de conexión. Es allí donde se encuentran, por ejemplo, las mujeres que siendo engañadas por sus maridos, estos además, las abandonan, por citar algo.

Y por otra parte podríamos intentar analizar eso de que la soledad no es un estado físico sino mental, es decir, no la padece quien vive solo, sino quien, tal vez viviendo en compañía, no tiene con quien compartir o llenar sus rincones vacíos.

El animal humano, creador de civilizaciones, en su intrincada carrera evolutiva, además de fabricar lo tangible, ideó, una serie de abstracciones a fin de reglar no sólo la convivencia en este plano, sino la pretensión de fundamentar por qué  las cosas son como son, vistas desde un imaginario donde las certezas son más bien una fantasía. 

En su afán de supervivencia, afán ligado a la cosa egoísta, ya que "para yo sobrevivir usted tiene que morir", se encontraron alternativas menos, como decirlo, salvajes, o dicho de otro modo menos radicales.

Además se comprendió que si usted muere, de quien obtendré ayuda en mi esfuerzo por obtenerlo todo.

Entonces, entre otras ilusiones sin base real, aparece la idea de castas. Cuya noción se entrelaza con lo metafísico, otra abstracción, y así  le damos explicación a por qué usted es pobre y yo no, o por qué usted es negro y yo soy blanco, tejiendo una intrincada trama cuyo único objeto es la justificación, perfeccionando el arte de la división. 

Este arte contempla como límite, lo diferente. Es decir, a partir de lo distinto, se arma un nuevo conjunto, todos ellos dentro del universo de la "comunidad" pero inconexos. Rico con rico, pobre con pobre, judío, cristiano, negro, caucásico, este o aquel, por credo, aspecto, o elección, cada quien en su corral sin mezclar los rebaños.

Y como no hallar soledades con tanta división!

Es muy interesante o mejor dicho, preocupante, los efectos del fenómeno de la soledad en las personas que se apartan del standard en cuestiones relacionadas con identidad de género. 

El 75%, es decir, 3 de 4 niños o adolescentes son víctima de acoso en el ámbito escolar. Acoso verbal o físico de compañeros de salón, alumnos de otros cursos, e incluso y paradójicamente de maestros y demás personal adulto.

El 50% de los chicos o chicas trans atentan contra su vida antes de los veinte años de edad. Es decir la mitad del colectivo trans intentó suicidarse en su niñez o temprana juventud.

El 97%, lo que significa casi la totalidad, de las personas trans sufren maltrato en sus ámbitos laborales.

En Estados Unidos, ícono de la libertad, solo 13 de los 50 estados tiene leyes que protegen y/o amparan los derechos de las personas trans. Esto es puntualmente paradójico, ya que el país del norte tiene una fuerte raigambre religiosa lo cual debería conllevar un mayor amor al prójimo. Pero como hemos visto al comienzo de esta nota, el prójimo sigue siendo el "igual" aunque hace más de dos mil años el mismísimo Jesus haya enseñado claramente los alcances del término. 

Sigamos. 

Las encuestas dicen que el 25% de la población relaciona la cosa trans como una tragedia, comparando el hecho con algo tan tremendo como ser atacado por un tiburón, o complicado tanto como tener quintillizos.

Poco más del 30% de los adultos trans cometieron suicidio.

Más del 40% lo intentó al menos una vez.

En los países de la periferia el 80% no llega a completar sus estudios secundarios debido a lo hostil que se torna el ambiente escolar. En los países centrales el porcentaje desciende pero sigue siendo alarmante.

Y la cosa desde las estadísticas sigue y sigue pero...detrás de los números hay personas.

Como el  adjetivo trans es abarcativo, son muchos los distintos tipos de vivencias implicadas, sin hacer estrictamente referencia a asuntos dentro de los márgenes de lo meramente sexual. 

Es lógico entender que la soledad termina siendo la única opción. Te vas o te vas. Llega un punto en que no hay chances. 

Y aunque la granja es grande, en el rebaño humano no hay lugar para ovejas negras, marrones, grises, manchadas o...color rosa.


Dafne Muschnik


Evitando la confusión: Género y Sexo No es lo mismo

Escrito por GenderIsNotSex 14-03-2016 en Género. Comentarios (0)


No confundir gordura con hinchazón reza el dicho. 

Y nunca mejor aplicado que en estas cuestiones donde todo parece harina del mismo costal mientras que la realidad dista mucho de serlo.

En asuntos relacionados con el sexo recién en estos años se revela poco a poco su verdadera dimensión, ya que hasta ahora, este tema no ha sido otra cosa sino tabú, es decir, eso de lo que no se habla. Y cuando las cosas no se hablan hay que andar adivinando y presuponiendo, actitudes que suelen poner distancia con la verdad. 
Y como la ignorancia en estas cuestiones sigue siendo el plato principal en la mesa de la vida, intentaremos en estas líneas traer un poco de claridad, mostrando la diversidad del menú donde todos los platos son, debido a la singularidad, un plato principal y donde la exquisitez del exotismo tiene el poder de acrecentar el valor de la existencia. 

Sexo, genitalidad y género, tres cosas diferentes que suelen converger en la mayoría de los individuos de nuestra especie pero que en ciertas ocasiones presentan divergencias. 

Cuando hablamos de sexo decimos femenino y masculino. Error. Deberíamos decir hembra o macho. Ni siquiera hombre o mujer, ya que estas son construcciones mucho más complejas. 
Nacer macho no te constituye en hombre. Esa será una tarea que dará o no su resultado con el paso del tiempo. 

Sexo tampoco es tener pene o vagina. Eso es genitalidad. 

Sexo es orientación sexual, es decir, lo que nos atrae. Entonces hallamos algunas opciones básicas que son: 
1. Atracción hacia el sexo opuesto: Heterosexualidad.
2. Atracción hacia el propio sexo:  Homosexulaidad.
3. Atracción hacia ambos sexos: Bisexualidad. 

Esto es lo que nos atrae, lo que nos provoca deseo, es Orientación Sexual.

La orientación sexual es un atributo traído, no adquirido, no lo decidimos, sino que fluye, al punto que si nos quedáramos sin los genitales propios de nuestra orientación, nada cambiaría. Esto es: si un hombre perdiera su genital masculino, pene, seguiría teniendo atracción por las mujeres.  La ausencia o el cambio de genitales no influyen en la orientación sexual. Nos gusta y nos atrae esto o aquello más allá de los genitales que tengamos o no. 

Cuando hablamos de género, ahí sí decimos femenino o masculino. 

El género es un atributo cultural.  El género se construye en base a experiencias y decisiones que se van tomando a lo largo de la vida. Y si bien es cierto que en líneas generales la orientación sexual va de la mano con el género, no es una regla absoluta. Hay excepciones, y muchas. 
El género es una expresión y es una elección. Y esta se manifiesta en la exteriorización e internalizacion de atributos y características definidas.  Y en muchos casos no se condice con la orientación sexual. 

De manera que podemos encontrar mujeres cuya orientación sexual es heterosexual pero cuya expresión de género corresponde al sexo opuesto. Eligen no maquillarse, usan el pelo corto, ropa masculina, ademanes, actitudes, profesiones y demás cosas propias del universo del hombre. A simple vista el neófito calificara peyorativamente y aparecerán términos como machona, lesbiana, torta, todos calificativos alejados de la realidad. Ya que esos términos tienen que ver con cuestiones de orientación sexual y no de género. 
La misma ecuación para los varones que teniendo una orientación sexual heterosexual, construyen un yo femenino en base a ciertas áreas de confort que se viven adquiriendo las cualidades del otro género expresado a través de la vestimenta, modales, y un sin fin de detalles que en la confusión del ignorante también dispararan términos como afeminado, gay, marica, etc.etc. Siendo todo esto un error de apreciación en base a la falta de conocimiento ya que se trata de varones que sienten atracción sexual hacia las mujeres pero que adquieren una personalidad y aspecto femenino.  Y esto tampoco es travestismo o transexualismo, esas son otras cuestiones de las que habláremos más adelante.
Probablemente el lector se agarrará de los pelos frente a esta información, y según la formación adquirida apuntara conceptos errados, como perversión, degeneración, y demás. Todos estos alejados diametralmente de la verdad.

En conclusión, aprender a diferenciar Orientación Sexual de Expresión de Género es fundamental para evitar equívocos, tomar la vida con una visión más ajustada a las distintas realidades y otorgar el maravilloso derecho de dejar ser y dejar vivir a los demás. 


Dafne Muschnik